lunes, 17 de diciembre de 2007

De bromistas, ingenuos y ridículos

Contrastar las fuentes es una de las máximas indiscutibles del periodismo. Habré escuchado esa frase cientos de veces en la universidad, los profesores no se cansan de repetirla una y otra vez. Sin embargo, la realidad periodística de hoy nos enseña constantemente que esta ley esencial no siempre es respetada por quienes ejercen la profesión. Algunas veces por falta de tiempo y otras porque el periodista no tiene ganas de molestarse, lo cierto es que los errores cometidos por no comprobar abundan en la actualidad.

Hace algunas semanas la emisora Rock & Gol de la Cadena COPE emitió una falsa entrevista a Haritz Garde, baterista de La Oreja de Van Gogh. Realmente era un imitador del músico el que contestaba a las preguntas de José Antonio Abellán, pero eso no fue aclarado durante el programa, por lo que prácticamente todos los oyentes creyeron que era el verdadero integrante del grupo vasco el que hablaba. El imitador anunció durante la conversación con el presentador de La Jungla, que la cantante mexicana Paulina Rubio iba a ocupar el lugar de Amaia Montero convirtiéndose en la nueva voz de La Oreja de Van Gogh. A partir de ese momento, la noticia empezó a circular por todos lados a gran velocidad.


El problema fue que no sólo los oyentes del programa pecaron de ingenuos, sino que varios medios de comunicación, incluso medios extranjeros, recogieron el anuncio falso como una gran noticia sin molestarse por comprobar si todo esto tenía algo de cierto.


Entiendo que las palabras del bromista podían parecer ciertas. Era perfectamente creíble que un grupo de música vasco, que es penoso, contratara a una cantante mexicana lamentable. Pero esto no les sirve de excusa a la cantidad de medios que quedaron en rídiculo por dejarse tomar el pelo tan fácilmente. Hubiese bastado una llamada telefónica para comprobar los datos, ese mínimo esfuerzo era más que suficiente para descubrir el engaño. Lamentablemente hay muchos periodistas que antes que dudar o investigar prefieren copiar cualquier cosa que les llegue de cualquier fuente, incluso de la COPE.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Los seis grados y mis múltiples fracasos

La teoría de los seis grados explica básicamente que cada persona está conectada con el resto de la humanidad a través de una cadena que tiene como máximo cinco intermediarios. Por si no quedo claro, el tema es así: yo soy A y conozco a B, como B es amigo de C yo también estoy unido a éste de forma indirecta. Siguiendo este proceso de enlaces estamos vinculados a todos los habitantes del planeta en sólo seis pasos.

La idea me parecía interesante hasta que el pasado sábado, decenas de mujeres alicantinas en edad de merecerme, me convencieron de lo contrario. Con toda la alegría y el desparpajo que algunos litros de vino barato proporcionan, me pasé la noche intentando abordar a rubias y morochas argumentando que las conocía, y expuse la teoría aprendida ante sus caras de desconcierto, asombro, rechazo y lástima.

Obviamente que ninguna me dio bola, pero eso no me sorprendió en lo absoluto, de hecho es lo típico de cada fin de semana. Sí me llamo la atención, en cambio, el repertorio de respuestas dirigidas a calificarme de idiota, payaso, borracho y demente. Incluso recuerdo una petisa de falda corta y escote pronunciado que me dijo: "Mira que me han contado historias poco creíbles los argentinos, pero gilipolleces como las que dices no había escuchado nunca.

Ahora estoy completamente desorientado y pido que me ayuden a resolver este dilema. ¿El húngaro que se inventó la teoría era un salame o es que las mujeres no entienden los discursos inteligentes? Quizás el tonto soy yo por enredarme siempre en una parte de la explicación, la que dice que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces de la cadena. Es que cuando me pongo a hablar de números entró en un mar de confusiones y me pierdo. Será que para algunas cuestiones soy bueno y para otras no. Evidentemente, las mujeres y las matemáticas son dos cosas que en la puta vida voy a lograr entender.

martes, 11 de diciembre de 2007

La e-comunicación

Me pidieron que hable sobre la e-comunicación, pero sobre ese tema hay un texto de José Luis Orihuela llamado "Los 10 paradigmas de la e-comunicación" que es bastante interesante y explica todo muy bien. Por esto mismo me voy a limitar a recomendar su lectura a todos aquellos que tengan ganas de conocer un poco más acerca de la modificación de los procesos comunicativos como consecuencia de la aparición de nuevas tecnologías. Todo lo que puedo agregar yo sobre el tema sería mera redundancia y no voy a gastar tinta en vano. Sólo voy a decir que uno de los conceptos clave cuando se habla de e-comunicación es el hipertexto, así que aprovecho el recurso para dirigirlos a la fuente de información y callarme la boca que, cuando no hay nada inteligente para agregar, es lo mejor que se puede hacer.

Llevate lo que quieras

La propiedad intelectual es un derecho de los autores que ha suscitado grandes debates ideológicos en los últimos tiempos. Una persona que se manifesta a través de cualquier tipo de expresión artística creando algo es dueña de su obra y puede hacer con ella lo que quiera, pero en un mundo en el que la palabra igualdad es tantas veces pronunciada por influyentes personalidades de los ámbitos más diversos (político, religioso, etc.), que por cierto son tan propensos a incluirla en sus discursos como poco efectivos para plasmarla en la práctica, cabe preguntarse: ¿es justo e igualitario restringir el acceso a la cultura a través de barreras económicas?

La aparición y sobre todo la rápida difusión de Internet en los últimos diez o quince años ha situado el tema en el centro de la escena generando una gran polémica. Gracias a las nuevas tecnologías, y este gracias no es casual sino que va con toda la intención, expresiones artísticas por las que antes debíamos desembolsar una considerable suma de dinero, están ahora a sólo un click de distancia de millones de usuarios en todo el mundo. Y me parece bien. ¿Por qué colocar la cultura al acceso de los que puedan pagar por ella únicamente? ¿No tiene la gente humilde también derecho a leer libros y escuchar música? Muchos piensan que no.



A todos aquellos que se llenan la boca con el amor al arte cuando lo único que realmente aman es el billete, les suele romper las pelotas que la gente descargue sus libros, peliculas, canciones, etc. sin engrosar sus arcas. Quieren que sigamos pagando más de 50 € por la temporada completa de una serie. Pero por suerte ya no es necesario, nosotros lo conseguimos gratis en la red, sólo hay que pagar religiosamente la cuenta del adsl (a empresas mafiosas por cierto, pero ese tema no es objeto de esta reflexión).

Para los que no nos molesta que utilicen nuestras creaciones existe un nuevo tipo de licencias, las creative commons, que permiten a cualquier individuo aprovechar nuestro material y copiarlo íntegramente si lo desean con un simple requisito que no cuesta un centavo. Sólo tienen que alcarar que la obra es de otro y citar al autor, tampoco sea cosa de que vayan alardeando de haber hecho algo que realmente no es de ellos. De acá pueden llevarse lo que quieran, para mí mejor si alguno está interesado en difundir lo que escribo. Claro que lo mío no puede considerarse cultura, apenas son reflexiones y escritos de un humilde estudiante de periodismo. Hago lo que puedo y les doy lo que tengo. No se pongan pretenciosos que sino saco el creative commons y los mando a todos a cagar.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Primer paso en un mundo hostil

¿Qué hago haciendo esto? ¿Los blogs no eran de freakys y raritos?
Parece que no, pero yo recién me entero. Resulta que cursando el 4 año de la Licenciatura en Periodismo viene el profesor de Producción a decirle a la clase que todo lo que tenemos hecho no sirve para nada. Y lo suelta así nomás, impunemente, casi con alegría, regocijándose frente a las caras de desconcierto de la gente. "Sí, ustedes, que se creían vivos por estar en los últimos años de la carrera y haber trabajado un mes como becarios puteados de Las Provincias, son todos unos giles", eso es lo que nos está diciendo básicamente.

Pero quiero intentar ser sincero. En parte, sólo en parte, me esperaba un discurso así. Sabía que el valor de la carrera era muy relativo para insertarse en el mercado laboral una vez finalizada la misma. Lo sospeché desde que advertí que ésta se integraba de apenas un puñado de asignaturas en las que se aprende y se practica mucho, y otras tantas materias absurdas, que están de relleno, en las que te "enseñan" cosas que ya sabés desde el Bachillerato y son una auténtica pérdida de tiempo.

Igualmente sigo bastante confundido. Pensaba, hasta hace poco, que todo contaba en su medida. La carrera, las prácticas, idiomas, conocimientos de informática....pero parece que no. Lo importante es el blog, y si no tenés uno sos un pelotudo. Yo no tenía ni idea de cómo era todo esto (ahora tampoco sé mucho, algo mínimo apenas), y hasta la semana pasada leía únicamente un blog que me hace cagar de risa. Así que me puse a averiguar un poco para saber de qué va la cosa y la verdad que no está nada mal, sobre todo si sos estudiante de periodismo. Por eso, hoy inauguro el mío propio y doy un primer paso en este mundillo desconocido y hostil para alguien que no caza una de informática. Espero tener dentro de un par de meses aunque sea una decena de lectores y, si tengo suerte, quizás haya hasta alguien que comente.