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miércoles, 9 de enero de 2008

Uno más en contra del canon

Estoy indignado con esta novedad del canon. Me parece una medida absurda ya que no es útil para conseguir lo que se busca, a la vez que es molesta porque al final perjudica a los consumidores sin importar el uso que dé cada individuo a los distintos soportes y dispositivos tecnológicos.

Por si hay algún despistado que no se haya enterado, el canon es un impuesto que deben pagar los consumidores al adquirir productos como una impresora, una memoria USB o teléfonos móviles. Supuestamente todo esto es para proteger a la sociedad de autores. Entonces desde ahora se presupone que todo individuo que compre una impresora o un móvil va a piratear tarde o temprano y se le cobra el mencionado impuesto por las dudas.

Lo peor de todo es que ni siquiera se puede decir que esto beneficie a los autores, ya que hay muchos que utilizan las nuevas tecnologías para darse a conocer, para difundir lo que hacen de forma gratuita utilizando licencias de copyleft. Todos estos resultan perjudicados por este canon pelotudo.

Si quieren combatir la piratería estaría bueno que empezaran poniendo en marcha una idea coherente y efectiva. Independientemente de lo que piense cada uno sobre si descargar música, fotocopiar libros y cosas similares está bien o mal. El tema es complejo y todas las opiniones son respetables, lo que no podemos admitir es que en nombre de la lucha antipiratería se hagan idioteces como esta. Pero lamentablemente el Parlamento no está de acuerdo conmigo.

Lo único que me alegro un poco fue comprobar que no soy el único que piensa que todo esto es una vergüenza. Compañeros como Alberto, Amelia y Helena también mostraron abiertamente su rechazo a la propuesta del canon, Antonio Delgado se manifestó en esta misma línea en su blog y además encontré esta página a la que desde ya me adhiero.

martes, 11 de diciembre de 2007

Llevate lo que quieras

La propiedad intelectual es un derecho de los autores que ha suscitado grandes debates ideológicos en los últimos tiempos. Una persona que se manifesta a través de cualquier tipo de expresión artística creando algo es dueña de su obra y puede hacer con ella lo que quiera, pero en un mundo en el que la palabra igualdad es tantas veces pronunciada por influyentes personalidades de los ámbitos más diversos (político, religioso, etc.), que por cierto son tan propensos a incluirla en sus discursos como poco efectivos para plasmarla en la práctica, cabe preguntarse: ¿es justo e igualitario restringir el acceso a la cultura a través de barreras económicas?

La aparición y sobre todo la rápida difusión de Internet en los últimos diez o quince años ha situado el tema en el centro de la escena generando una gran polémica. Gracias a las nuevas tecnologías, y este gracias no es casual sino que va con toda la intención, expresiones artísticas por las que antes debíamos desembolsar una considerable suma de dinero, están ahora a sólo un click de distancia de millones de usuarios en todo el mundo. Y me parece bien. ¿Por qué colocar la cultura al acceso de los que puedan pagar por ella únicamente? ¿No tiene la gente humilde también derecho a leer libros y escuchar música? Muchos piensan que no.



A todos aquellos que se llenan la boca con el amor al arte cuando lo único que realmente aman es el billete, les suele romper las pelotas que la gente descargue sus libros, peliculas, canciones, etc. sin engrosar sus arcas. Quieren que sigamos pagando más de 50 € por la temporada completa de una serie. Pero por suerte ya no es necesario, nosotros lo conseguimos gratis en la red, sólo hay que pagar religiosamente la cuenta del adsl (a empresas mafiosas por cierto, pero ese tema no es objeto de esta reflexión).

Para los que no nos molesta que utilicen nuestras creaciones existe un nuevo tipo de licencias, las creative commons, que permiten a cualquier individuo aprovechar nuestro material y copiarlo íntegramente si lo desean con un simple requisito que no cuesta un centavo. Sólo tienen que alcarar que la obra es de otro y citar al autor, tampoco sea cosa de que vayan alardeando de haber hecho algo que realmente no es de ellos. De acá pueden llevarse lo que quieran, para mí mejor si alguno está interesado en difundir lo que escribo. Claro que lo mío no puede considerarse cultura, apenas son reflexiones y escritos de un humilde estudiante de periodismo. Hago lo que puedo y les doy lo que tengo. No se pongan pretenciosos que sino saco el creative commons y los mando a todos a cagar.